domingo, 19 de junio de 2016

Una institucion australiana muriendo

Querido Diario

El día que fuimos a HWY (ver la entrada anterior) y durante uno de esos momentos en que habían 5 mujeres echando cuentos en la mesa y yo era el único hombre, decidí ir a caminar y dar unas vueltas por la zona. Yo no soy antisocial, ni nada, por el estilo, e incluso varias veces trate de incluirme en la conversación hablando acerca del ultimo modelo de lavadora que salió en el mercado, pero ellas simplemente me miraban con enojo y me ignoraban.

Como de mejores conversaciones me han corrido, me fui a echar una caminata. No hay nunca un momento en estas caminatas donde no vea algo que me impresiones, o una casa súper hermosa, o algo que refleje claramente que ya no estoy en mi Venezuela natal. Además que caminar por las calles de Adelaide, especialmente cuando respiras una de esas brisas frías de aquí, me parece una de las actividades más relajantes de mi vida

Durante mi travesía me encontré un Garage Sale, que yo simplemente amo y donde he encontrado más de un tesoro, incluyendo un par de patines profesionales por $20 que mi amigo Luis, que era patinador apasionado en sus tiempos en Venezuela, no pudo parar de salivar cuando los vio.

En este garage sale compre una gorra rosadita para Bexi bien bonita, que espero que la use y que sino tendré que usarla yo porque no se puede dejar perder, y un libro de pensamientos famosos que agregue a mi lista de 28 libros pendientes por leer y que probablemente nunca voy a leer… [suspiro]… Es un problema que tengo

Más adelante, en mi travesía, me encontré un restaurante de Barnacle Bill




Barnacle Bill es una cadena de restaurantes australianos. Hubo un tiempo en el que fue muy famosa y podía ser considerada una institución australiana. Su especialidad son los famosos (solo aquí en Australia y creo que en UK también) "Fish and Chips" . Que no es más que pescado y papas fritas.

Yo nunca he comido allí, mayormente porque no soy muy fanático de los "Fish and Chips", pero también porque crecí en la era donde la hamburguesa es la comida rápida de preferencia. El problema es que no soy el único y el día que pase por el frente de este restaurant (vean la foto detenidamente) me sorprendió que todos los clientes eran personas en la tercera edad.

Sin entrar en detalles acerca de la responsabilidad de la cadena de restaurantes de refrescar su propia imagen para competir con los McDonald y KFCs, me parece muy triste que algo tan Australiano como esto tenga sus días contados. Es parte de este gran mundo globalizado, que trae tantas cosas buenas y tantos beneficios , pero que también tiene algunas cosas malas como la perdidas de instituciones tradicionales de una cultura.

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